Europa

Palermo, la joya cubierta del polvo de la historia

Brenda Zaniuk
08:00h Lunes, 22 de diciembre de 2008
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Italia es fascinante, por lo que siempre me propuse, que en la medida que pudiera, recorrería todos esos lugares que enamoran. No en vano siempre hay precios de vuelos baratos para viajar a Italia y a toda Europa. En mi caso llegué a la región autónoma de Sicilia y me dirigí a una de las ciudades capitales, Palermo, que también resulta ser la capital de la provincia de Palermo.

Muchos mencionaron que este sitio se trata de una joya cubierta del polvo de la historia, me gustó mucho esta metáfora por lo que me dediqué a averiguar cuáles fueron estos polvos a los cuales hacían referencia.

Lo primero que pude averiguar tiene que ver con las desgracias que han reportado los desastres naturales en forma de terremotos, y del lastre que han provocado la especulación inmobiliaria, la miseria y el paro o los crímenes de la mafia.

Pero la tradición palermitana no sólo está regida por estas cuestiones, ya que, básicamente es una asombrosa ciudad, repleta de piedras con historia.

El tamaño del territorio de la periferia de Palermo, hace de esta metrópolis siciliana, la ciudad más grande de Sicilia, y también, unas de las más pobladas y ricas culturalmente del Mediterráneo Antiguo.

En la anatomía de sus calles se destacan particularidades, por el trazado un tanto irregular, con calles estrechas, incluso las relativamente importantes. Las distancias son cortas, lo que me permite recorrer mucho cada día. Me recomendaron que para visitar monumentos lo haga por zonas, por que los horarios de entrada de los mismos varían mucho y podría perder mucho tiempo si no lo programo debidamente. Tomé esta advertencia y continué mi camino, ya que me quedaba mucho por conocer.

A cada paso descubro nuevos vestigios de los diferentes conquistadores de la ciudad, esto resultan tan variados que permiten coexistir la Mezquita arabo-normanda de San Giovanni degli Eremiti, con la catedral, la capilla palatina del Palacio Normando, o la plaza de Quattro Canti donde convergen las dos vías principales de la ciudad Vittorio Emmanuele y Vía Maqueda.

Par el lado del mar, se llega a Palermo a través de la Via Calatafami, que es una avenida larga en la cual se puede visualizar en tamaño de la ciudad. A los extremos, es posible tener panoramas completamente distintos, ya que se cogen dos visitas muy opuestas pero muy interesantes, también.

Hacia un lado, se encuentran las Catacumbas de los Capuchinos en el Monasterio de igual nombre, que son famosas por sus cuerpos embalsamados con técnicas de conservación de momias disecadas de difuntos, debo decir que esto me impresionó un poco.

Por el otro, la Zisa, que es el palacio normando de arquitectura árabe recientemente restaurado, este era residencia de los reyes normandos que gobernaban Sicilia desde Palermo.

Continué por el Corso Calatafami y llegué a la Porta Nuova, al lado del Palacio de los Normandos. Fue alzada en 1460 para abrir la principal arteria de Palermo, la Via Vittorio Emmanuelle. Se encuentra cubierto de azulejos y es una reforma de estilo manierista de 1535, promovida por el virrey Colonna para conmemorar la entrada triunfal del emperador Carlos V tras la victoria en Túnez.

Vía abajo está la villa Bonnano, y a la derecha con el Palazzo Sclafani, el Hospital y Cuartel de San Giacomo a la derecha. A su continuación, está la plaza de la Catedral; el edificio catedralicio, que pese a ser alterado continuamente, no ha perdido sin embargo su majestuosidad. A lo largo del tiempo fue basílica paleocristiana, mezquita árabe, y templo cristiano para los normandos. Su estructura, construye una unión de dos arcos en la torre del campanario, lo que ofrece una preciosa foto panorámica, que no dudé en tomar.

Continuando el camino de Ariadna de Vittorio Emmanuelle, recorrí algunos comercios, y allí me llamó poderosamente la atención el cargo del intenso tráfico de coches, motos, motocarros, peatones y carros.

Por ese camino arribé a Quattro Canti, que está cortada por Via Maqueda, Emmanuelle se abre a un armonioso espacio donde cuatro fachadas cóncavas de edificios del XVIII articulan en tres ordenes estatuas de los cuatro estaciones, los reyes españoles, y las cuatro santas palermitanas de cada distrito.

Este ha sido un recorrido agotador, pero eso no me desanimó para seguir con mis circuitos nocturnos. Para todos aquellos que visitan Palermo, es imprescindible acercarse a la Plaza Pretoria, custodiada por el Palacio Senatorio, actual ayuntamiento y por la Iglesia de Santa Caterina. En el centro de la plaza los jóvenes de Palermo se reúnen alrededor de la fuente Pretoria.

Saliendo de la plaza Pretoria llegué a la Plaza Bellini circundada por el Antiguo Teatro, que hoy es una pizzería, y por la preciosa iglesia normanda La Martorana, además de la Iglesia de San Cataldo.

Por el otro lado de Vittorio Emmanuelle, se encuentra un fascinante mercado de la Vucchiria. Todo está repleto de puestos de fruta, pescado, carne, quesos y especias; cuando cae la noche, encienden sus enormes focos y la luz se refleja en sus carpas rojas. La mezcla de olores y colores es inolvidable.

Al día siguiente, me acerqué al Museo internacional de Marionetas, con muestras de muñecos de todo el mundo, donde se destacan los pupis sicilianos.

La oferta cultural parece infinita, pero decido seguir por la capital de Sicilia que viene enriquecida con el Teatro Politeama ante la eterna remodelación del Teatro Massimo del siglo XIX. Después, el Museo Arqueológico de Palermo, que recoge piezas de todo tipo, centrándose en los restos hallados en las excavaciones de toda la isla.

También me habían recomendado no perderme el Monte Pellegrino; a sus pies está el parque afrancesado de la Favorita, pulmón del ajetreo y tráfico de Palermo. Más adelante se puede encontrar la ensenada y la playa de Mondello donde los palermitanos ahogan el calor de los veranos en baños diarios y en fiestas y copas por la noche.

Si se pretende alejarse un poco, a tan sólo 11 kilómetros de Palermo se encuentra Monreale, punto inexcusable de visita por que en su monasterio benedictino, se puede observar una majestuosa catedral y su claustro supone la culminación del arte arabo-normando en Sicilia.

Comentarios (1)

  • Sicilia
    16:47 16 16UTC abril 16UTC 2009

    Muy meritorio el viaje y sobre todo el relato por Sicilia. Palermo es necesario para comprender el Mediterráneo

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