Hablar de las Islas Baleares en España, es hablar de Ibiza y Mallorca principalmente, sin embargo, las Baleares son tres y sería un error turístico no mencionar a Menorca. Esta isla es la más oriental del mencionado archipiélago y puede hacernos disfrutar tanto como sus dos hermanas mayores. Podemos empezar diciendo que Menorca agrupa más de un centenar de playas, superando a Ibiza y Mallorca juntas. Sin embargo parece claro que hay un mayor número de hoteles en Mallorca que en el resto de islas.
Además, en Menorca podemos disfrutar tanto como en las otras Baleares pero sin tanta congestión, vale decir que si buscamos relajarnos y realmente desconectarnos del mundo, esta isla se presenta como una gran opción para realizar nuestro próximo viaje. En Menorca también nos solazaremos en la campiña y seremos testigos de su historia en una pequeña extensión de 48 kilómetros de largo y 20 kilómetros de ancho.

Vista de Menorca tomada de Flickr por Vicent Borja
Al llegar a Menorca casi todo el mundo sucumbe a la tentación de dirigirse hacia el este en busca del centro turístico en Cala de Forcat, Cala en Bosch y Cala Galdana, sin embargo pasan por alto la capital Mao que cuenta con la segunda bahía más profunda del mundo luego de la bahía de Peral Harbour. Menorca fue declarada Reserva de la Biosfera hace 15 años por la UNESCO y nos ocuparemos de ella en este artículo.
Desde la antigüedad, varias civilizaciones han ocupado los terrenos de Menorca. Durante la Edad de Bronce fue ocupada por la civilización talayótica que se caracterizó por sus construcciones megalíticas. Fenicios y griegos también pasaron por Menorca antes de la llegada de los cartaginenses, quienes en el siglo VII antes de Cristo fundaron los enclaves que hoy se conocen como Ciutadella y Maó.
En el año 123 antes de Cristo, las Baleares caen en manos de los romanos y en el 427 de nuestra era los vándalos se apoderan del control. Luego vendrían los bizantinos, los normandos y luego los árabes la conquistan en el año 903 quedándose en el poder por espacio de tres siglos antes de la reconquista española en el silgo XIII. Luego vendrían años de disputas internas por el mando de Menorca, hecho que condujo a una despoblación paulatina de la isla que se mantuvo hasta el siglo XVI.
En 1708, la isla es capturada por los británicos y la isla coge un impulso comercial. Luego vendría un siglo en que las disputas entre España, Francia e Inglaterra eran constantes. Finalmente Menorca pasa a manos españolas a comienzos del siglo XIX. Sin embargo el crecimiento de Maó continuó y Menorca entraba de cara al siglo XX apoyando el turismo a la zona. Para acceder a Menorca podemos hacerlo a través del Aeropuerto de la ciudad que se encuentra a 4 kilómetros de la capital.
La oferta hotelera es amplia en Menorca y hay desde los lujosos hoteles en los balnearios hasta económicos hostales. La Quinta Hotel Resort y Spa es el más cotizado de la isla. Una opción intermedia puede ser el Hotel Cala Galdana, muy bien ubicado detrás de la playa del mismo nombre en medio de un bosque de olorosos pinos. La opción básica puede ser el Hostal Fornells, muy cerca del puerto.

Campiña de Menorca tomada de Flickr por Ivanilluuu
En Menorca podemos encontrar una gran cantidad de monumentos megalíticos que nos sitúan en el comienzo de su historia. Varios descubrimientos arqueológicos provienen de los poblados prehistóricos de Trepucó y Talatí. También hay una basílica paleo-cristiana cerca de la playa de Son Bou, así como escombros de una fortaleza en el monte Santa Águeda. En Menorca también hay que conocer Maó, la capital.
Debemos empezar en la Plaza Colona e investigar los estrechos callejones que de ella parten. En la bahía de Maó podemos abordar una embarcación y disfrutar del paisaje del muelle y de la base naval. Luego hay que conocer el Fuerte Marlborough y sus sombríos túneles, construidos por los británicos en el siglo XVIII mientras estaban al mando. En seguida hay que dar un paseo por Ses Pedreres De S’hostal.
Este lugar es parte cantera y parte escultura. Aquí se realizan conciertos de verano que cuentan con una acústica muy especial. Luego hay que visitar la Destilería de Ginebra Xoriguer. Aquí podemos probar lo mejor de la herencia británica y sus destilados. Luego debemos conocer la Ciutadella, que se disputa el epicentro cultural con la capital Maó. Aquí abunda la herencia arquitectónica de la época en que Gran Bretaña dominó la isla.
La bahía acanalada es ideal para un disipado paseo vespertino luego de haber degustado la exquisita y fresca langosta que se expenden en los restaurantes de las orillas. Las playas y caletas son un tema aparte en Menorca ya que son tantas que no se sabe a dónde dirigirse primero. Hay que decir que muchas de ellas son accesibles sólo a través de caminos privados donde se cobra una cuota durante los meses de temporada.
Si buscamos playas con cómodas instalaciones debemos ir a Arenal de’en Castell, una de las más famosas de la isla con multitud de facilidades para la práctica de los deportes acuáticos y una buena selección de tiendas, bares y restaurantes. En busca de esta misma comodidad también podemos dirigirnos a Cala Galdana, conocida como la reina de las caletas.

Fornells de Menorca tomada de Flickr por Ivanilluuu
Se trata de una gran herradura de arena blanca rodeada de olorosos pinos, ideales para brindar sombra si viajamos con hijos menores. La cala cuenta con varias pozas y restaurantes. Si lo que buscamos es privacidad, podemos ir a Cala Talaier, una caleta ubicada en la costa sudoeste con agua azul turquesa y pinos como marco de fondo.
No crea que el nudismo no tiene cabida en Menorca. Los que estamos orgullosos de nuestro cuerpo podemos dirigirnos hacia Cala Macarelleta, una remota playa de arena blanca que solamente se puede acceder a pie. Una densa arboleda de pinos y formaciones rocosas ocultan perfectamente este santuario de la desinhibición.


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Comentarios de “Menorca, la hermana más tímida de las Baleares”
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