Viajar a Portugal no sólo exigen hacer reserva de hoteles baratos en Lisboa, tampoco es ir de un lado para otro haciendo fotos a los monumentos más importantes. No es mirar el mapa continuamente buscando los lugares destacados, ni esconder la cabeza dentro de la guía en lugar de mirar el cielo.

Rue Mercier en Lyon
Hay momentos para todo y ciudades que te ofrecen momentos especiales sin que los busques. Los olores, los sabores y la buena compañía deberían ser importantes a la hora de imaginar nuestro viaje perfecto. La ciudad francesa de Lyon con sus plazas, su barrio medieval, sus museos y sus dos ríos nos ofrece un secreto más: sus restaurantes.
Buen precio y mejor comida. Quizás un poco osada para estómagos mediterráneos. Si no estás preparado para la bechamel, las patatas y los embutidos no elijas esta pequeña joya de la corona a la que muchos llaman le petit Paris.
En la calle Mercier o en el barrio del Vieux Lyon puedes encontrar multitud de restaurantes con terraza, dedicados a una sola cosa: la restauración francesa, toda una experiencia de protocolo y sabores.
A los restaurantes en Lyon se les suele denominar bouchon y su denominacion remite al tiempo en que los posaderos ponían figuras de paja en forma de boca (bouche) en los establecimientos donde se servía vino.

Beaujolais nouveau
El precio medio por un menú suele rondar los 20 euros, pero será un dinero bien empleado puesto que las raciones son más que generosas. Si no sabes qué comer sigue leyendo y te contaremos en qué consisten los platos estrella que puedes encontrar en cualquier bouchon lyonnais.
En primer lugar toca elegir el vino. Lyon tiene una gran tradición de Beaujolais y cada año tercer jueves de noviembre se celebra la fiesta de la cosecha.
En el sur de Lyon se cultiva el Côte du Rhone, uno de los viñedos más antiguos del país galo e incluso del mundo. Para aquellos que les toque esperar turno en el restaurante, no paséis por alto el kirsch, un licor de cereza que se mezcla con distintos siropes al gusto de cada uno.
Como entrante te recomendamos una ensalada con denominación de origen: la ensalada lyonesa con crutones, lechuga, tocino, queso parmesano y huevo… aderezada con una deliciosa salsa vinagreta. Para los más atrevidos (y menos propensos a los ardores de estómago) tenemos la terrine du chef, un foie-gras casero de ternera, cerdo, pato y demás carnes. Otros primeros igual de apetecibles son la soupe d’oignon (sopa de cebolla) o las salchicas maison acompañadas de un gratinado de patatas.
Cuando llegamos a los segundos la cosa se complica: o abandonas o continuas. Acarreando, eso sí, con las consecuencias que ello supondrá para tu digestión. Te recomendamos que, ya llegados a este punto, de perdidos al rio… ¡un trago de vino y adelante!
De segundo tenemos dos platos célebres: la quenelle y la andouillette. La quenelle tiene un aspecto similar a una salchicha pero está hecha a base de sémola de trigo o harina y mezclada con huevos, mantequilla y leche.
A la mezcla se le suele añadir algún tipo de carne y finalmente se sirve con una salsa preparada a base de cangrejo, tomate o bechamel. La andouillette se elabora con el intestino y el estómago del cerdo y también adquiere forma de salchicha.
Este plato contiene un intenso sabor ya que se condimenta con multitud de especies a la vez que se le añade vino o alcohol. Por otro lado, no es un plato aconsejable para aquellos que sufran de colesterol o estén a dieta.
De hecho, las personas con colesterol o problemas importantes de peso deben abstenerse de acudir a un bouchon ya que prácticamente todos los platos típicos tienen un alto contenido en grasa.
Es común en Francia acabar una comida con un poco de queso y pan. Tienes multitud de quesos entre los cuales elegir, desde el roquefort

Quenelle con salsa de cangrejo
hastael brie, pasando por el queso de cabra. Si te decides por un postre, te instamos a que pruebes el fondant de chocolate (no confundir con la fondue de chocolate, que se come en una olla).
Se trata de un pequeño pero intenso regalo para el paladar: un bizcocho de chocolate cuyo centro es líquido y se funde, literalmente, en tu boca. También puedes probar la conocida tarte tatin, una tarta de manzana servida al revés y acompañada de una bola de helado de vainilla.
Para bajar la cena te aconsejamos que pasees tranquilamente por la orilla del rio Rhone, que te tomes un digestivo en los cafés que rodean la Place de l’Opéra o que subas a pie la colina de Fourvière, hasta la catedral, desde donde podrás contemplar una ciudad perfectamente iluminada. Sobre todo lleva siempre contigo un Almax porque a bien seguro querrás repetir.
Rue Mercier por Trishhh en Flickr
Beaujouais por Jelatone en Flickr
Quenelle por Molly Orangette en Flickr

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2 Comentarios en “Lyon, lo mejor de la gastronomía francesa”
He probado la ensalada lyonaise y está deliciosa! Pero… creo que me quedo con el consejo del ALMAX!
gracias penny,
siempre que probemos según que comida es bueno prevenir el estómago, claro, pero no podemos evitar comer ciertos manjares como los que comentamos, saludos.