
El azul de aquel cielo será difícil de olvidar. También cómo veinte minutos pueden ser tan cortos cuando hay un universo por descubrir. La Capella degli Scrovegni, maravilla nacida de las manos, el alma y el genio de Giotto, admite visitas de menos de una hora para que la luz y la polución no sigan afectando su magistral cromatismo.
Cuando el guardián indicó que el tiempo había terminado, comencé a llorar como una niña. Fue como haber sido despertada del más maravilloso de los sueños, despojada de la visión del paraíso.
¿Cuáles fueron las emociones que el artista quería provocar a quienes entraran a la Capilla? ¿Por qué la Cappella degli Scrovegni no goza de una fama acorde a su grandeza, como la Capilla Sixtina de Roma? Estos fueron algunos de mis interrogantes luego de la visita. Pero lo primero que me pregunté al salir fue cómo es posible expresar tantas cosas a través del artificio del color.
Al ingresar a la Capilla la mirada se debate entre el azul profundo de la bóveda estrellada y la potente imagen de Dios rodeada por un lazo de luz multicolor que corona el fresco del Juicio Final.
Todas las imágenes de la Capilla, al igual que la decoración y la falsa arquitectura pintada, fueron realizadas por Giotto. Concibió una sublime narración de todos los misterios de la Cristiandad, contada a través del color, la composición, la emoción y el espacio.
El tiempo de la narración comienza en las pinturas de los paneles laterales, donde se relatan los episodios fundamentales de la vida de Ana y Joaquín, la juventud de María e hitos de la vida de Jesús hasta su muerte y resurrección. Luego hay que dar un salto espacio-temporal hasta la pared central, donde se halla el fantástico fresco del Juicio Final.
Así se concluye el relato de Giotto sobre el destino de la humanidad. Pero es necesario mencionar la importancia que tienen los paneles laterales de los Vicios y Virtudes en la significación del conjunto. Si un observador se ubica en la entrada de la Capilla, justo frente al fresco del Juicio Final, tendrá a su derecha la pared de las pinturas sobre los Vicios y a la izquierda la de las Virtudes. La pared de los Vicios termina en la zona izquierda del Juicio Final donde está representado el Infierno, mientras que el muro de las Virtudes termina en la zona del fresco que representa a las almas destinadas al Paraíso.
A su vez, cada Virtud está ubicada frente al Vicio que le corresponde, en tanto su negación. La manera en que Giotto eligió representar cada uno de los Vicios y las Virtudes es por demás interesante no sólo para los cristianos sino para cualquiera que desee investigar sobre la condición humana.
Por ejemplo, la Prudencia está representada como una jueza que se mira al espejo, la Esperanza como una mujer alada a punto de recibir una corona que le viene desde lo alto, la Envidia como una mujer con una serpiente que sale de su boca para picarla en el rostro, la Inconstancia es una mujer que camina por un piso resbaladizo y está por caer.
El nombre de la Capilla se debe a Enrico Scrovegni, adinerado padovano que comisionó a Giotto la decoración pictórica de la capilla, ubicada en las inmediaciones de su palacio desde donde se accedía directamente. Giotto comenzó a pintar la Cappella en 1305 y la culminó, sorprendentemente, dos años después.
A mediados del siglo XIX, los nuevos dueños del palacio no tuvieron los cuidados necesarios para conservar este tesoro del arte universal. El degrado fue notorio y se vio aumentado por las características estructurales del recinto. Es así que el Municipio de Padua adquiere la Capilla y encarga un colosal trabajo de restauración que tuvo una duración de más de setenta años.
He escuchado relatar a un padovano su visita a la Cappella mientras se hacían los trabajos de restauración. Gracias a los andamios y a la buena voluntad de los restauradores pudo observar de cerca los detalles de las pinturas laterales y obtener una vista frontal de las pinturas más altas. Su sorpresa fue grande al descubrir la manera minuciosa en que Giotto pintó los más pequeños particulares como el pelaje de los animales o los infinitos colores de cada una de las nubes.
Durante mi visita, una pintora sudamericana se dedicó a observar sólo la arquitectura presente en las escenas de los cuadros y la estructura ficticia de mármoles, arcos y columnas que Giotto pintó con maestría en todo el recinto. Éstas fueron innovaciones que marcaron un hito en la historia del arte universal y ejemplos del uso de la perspectiva pictórica durante todo el Renacimiento. La pintora no dejaba de admirar cómo Giotto había logrado imitar el mármol con millones de puntos de colores pintados al detalle.
Además de la narración histórica-temporal, existen otras interesantes lecturas sobre los significados de la Cappella degli Scrovegni. Las miradas de los personajes pueden convertirse en clave de interpretación de otros sentidos que el autor quiso dejar plasmados en su obra. De todas las miradas, quizás la más impactante sea la que comparten Jesús y Judas, en la escena bíblica del beso de la traición.
Si en sus próximas vacaciones planea visitar Venecia, no deje de regalarse un contacto íntimo con esta maravilla del arte universal. La Cappella degli Scrovegni se encuentra en la ciudad de Padua, accesible desde Venecia por tren con frecuencias diarias cada veinte o cuarenta minutos. Para acceder a la Capilla es necesario reservar con anticipación el ingreso en la recepción del recinto. Las visitas pueden reservarse en el día y tienen una duración de veinte minutos. Os aseguro que serán escasos para apreciar tanta belleza.
Sitio Oficial de la Cappella degli Scrovegni
Todos las pinturas de la Cappella
Fotos: “Scrovegni Chapel” de Sprout+


Añadir a Del.Icio.Us



Comentarios de “La Cappella degli Scrovegni, el tesoro de Padua”
Aun no se han realizado comentarios.