Europa

Gastronomía alemana para entrar en calor

Cómo combatir el frío y, a la vez, el cambio climático
Gonzalo Barroso
13:38h Viernes, 17 de diciembre de 2010
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El gluhwein, la mejor receta alemana para combatir el frío

Una de las cosas que tiene el invierno es que hace mucho frío. Esto parece una perogrullada, pero no lo es. El cambio climático está azotando de forma severa a los países europeos, que en los últimos años están viviendo algunos de los inviernos más gélidos de los que se conocen desde que hay registros. Las nevadas comienzan antes de tiempo y las estaciones intermedias, el otoño y la primavera, tienen los días contados. En los países del norte de Europa, sus habitantes adoptan las costumbres más curiosas para deshacerse del frío. Aquí no estoy para hablar de ellas, sino para mostrar mi asombro ante algunos sitios, como Alemania, donde el invierno, a pesar del cambio climático, también se puede pasar en la calle.

Algunas ciudades universitarias, como Münster, viven la Navidad de forma especial. La gente se abarrota en sus calles, cantando canciones navideñas y exaltando el espíritu navideño. Uno de los lugares donde mejor se puede ver esto que estoy intentando transmitir es el mercado navideños que se encuentra repartido por diversas calles del centro de la ciudad. En él se dan cita comerciantes de diversos campos, que muestran al público todo tipo de productos. A destacar uno en concreto: el vino caliente o gluhwein.


Cuando probé por primera vez el vino caliente he de reconocer que lo primero que se me vino a la mente es cuando en verano la botella que te has llevado a la playa para celebrar algún evento se expone demasiado al sol abrasador (también fruto del cambio climático) y su contenido está realmente asqueroso. Sin embargo, en cuanto te has desecho de esta idea preconcebida, el gluhwein es uno de los mejores inventos para entrar en calor. Y más aún cuando el otoño no es otoño, sino un pre-invierno.

El gluhwein se puede tomar a todas horas. No hay excusa para no pararse con algunos amigos y entrar en calor gracias a este brebaje germánico. Y si se acompaña de alguna de las exquisitas salchichas o del típico plato de kartoffel alemán, ya ni os cuento. Sin duda, esta es una buena forma de combatir el frío sin recurrir a lo fácil, que en estos casos es quedarse en casa. El otoño es duro en Alemania, el invierno, aún más, pero un buen vaso de vino caliente te hará olvidar, por un momento el frío. Suele costar entre 5 y 7 euros. Sin embargo, si devuelves el vaso, te devuelven una parte. El reciclaje en Alemania es ley de vida. Otra forma más de combatir el cambio climático.

Foto: WordRidden en Flickr

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