La primera parte de exámenes de los niños han pasado. Quedan todavía nervios, alegrías y penas por pasar, ellos en primera persona, nosotros de rebote (o al revés, no se sabe nunca cual es la situación real de las cosas). Es un buen día para pensar que las vacaciones están a la puerta de la esquina y que no podemos seguir retrasando la elección de este año. Hoy he buscado alojamiento en Chiclana y me he informado acerca de las posibilidades que ofrece. A mí el mar no me basta.
Su primera atracción y no sólo cuando miras el atardecer en la playa, es el islote de Sancti Petri, lugar elegido por los fenicios para construir el Templo del Hércules Gaditano. Durante el imperio romano la importancia del templo continuó, alcanzando su mayor esplendor con Trajano. En el periodo visigodo perdió hegemonía y de ese momento en adelante fue un continuo de destrucciones varias y deterioro erosional y provocado por motivos humanos. Hoy sólo la arqueología y la literatura griega y latina hablan de él. Los cristianos, a partir del siglo XVIII construyeron un Castillo-fortaleza cuyos restos hoy se llaman de Sancti Petri. Los bombardeos de los franceses en la Guerra de la Independencia y en 1823 se encargaron de dañarlo de nuevo. Una de sus torres hoy es el faro de Sancti Petri y su señal baliza la isla y sirve de recalada al canal.
El islote de Sancti Petri se situa en la desembocadura del caño de Sancti Petri (corriente de agua de mar que separa Chiclana del tómbolo de Cádiz y San Fernando que forma parte del ecosistema del Parque Natural de las Salinas de Chiclana de la Frontera). Manuel de Falla visitó en 1930 el islote buscando la musa para componer la música de su Atlántida.
Chiclana se ha consolidado durante el siglo XX como meta turística de particular relevancia . La playa de la Barrosa ha sido declarada Bandera Azul un año tras otro. No por esto ha olvidado su historia, que se lee a través de sus edificios. La parroquia de San Juan Bautista, por ejemplo, es del siglo XVIII y una obra fundamental en el neoclasicismo gaditano. Su primer diseño lo realizó Torcuato Cayón y acabó la obra su discípulo Torcuato Benjumeda. De la iglesia del siglo XV que había en el solar donde se construyó ha llegado hasta nuestros días el retablo flamenco de Roque Balduque “Descendimiento de Cristo”. Asímismo es posible admirar, entre otras obras, las Santa Cecilia y Santa Catalina de Zurbarán. La Torre del Reloj del siglo XVIII fue construida para hacer las veces de campanario.Torcuato Cayón construyó también la Ermita de Santa Ana en el siglo XVIII, original capilla octogonal con pórtico de arcada ochavada. Protege en su interior la imagen de Santa Ana y la Virgen Niña del genovés Domingo Giscardi, del siglo XVIII.
En el lugar donde se ergía una capilla dedicada al patrono de los marineros y pescadores, se construyó en el siglo XVII la Parroquia de la Santísima Trinidad, en cuyo interior sobresale el retablo barroco y la Virgen de los Remedios, imagen de la Patrona de la ciudad encontrada en el siglo XVI en los Palmaretes y que Benedicto XV declaró el 12 de julio de 1916 Patrona Oficial de la Ciudad de Chiclana de la Frontera. Diversas obras de arte acompañan esta Virgen, entre otras una Inmaculada de Mulato, discípulo de Murillo.
Del siglo XVI es la Parroquia de San Sebastián y del XVII el Convento de Jesús Nazareno, uno de los templos barrocos más importantes de la provincia de Cádiz, con una portada de mármoles genoveses digna de señalar. En su interior se encuentra la talla usada en las procesiones de Jesus Nazareno, del siglo XVI.
Sobre el acantilado que separa Sancti Petri de la Playa de la Barrosa se yergue una torre defensiva llamada Bermeja. Torre del Puerco fue construida también para defender la zona, esta vez de los franceses en la guerra de la Independencia.
La arquitectura isabelina ennoblecen Chiclana en su centro histórico con las diversas casas consistoriales: Palacio del Retortillo, de estilo neoclásico del siglo XVIII, Palacio del Conde del Pinar del siglo XVIII, Palacio del Conde de Cinco Torres. Sobre la casa de don Alejandro Risso del siglo XVIII se construyó el Ayuntamiento en el siglo XX.
El casco urbano está declarado Bien de Interés Cultural y el río lo divide en dos partes: La Banda y El Lugar. La primera es la más moderna y en ella destacan la Parroquia de San Sebastián del siglo XVI y la Casa de Vélez en la calle Virgen del Carmen con sus azulejos de cerámica chiclanera y rejas de hierro en los balcones. Interesante el Museo Taurino dedicado al torero Paquiro, nacido aquí en el siglo XIX. Algunas bodegas acaban de dar sabor a esta parte de la ciudad.
El puente más antiguo de la localidad es el Puente de Nuestra Señora de los Remedios, alzado sobre el anterior Puente de Isabel II a mediados del siglo XX. El más moderno es el del Puente del VII Centenario, construido al final del siglo pasado, poco antes de la celebración de los 700 años de historia de la ciudad.
Al lado del antiguo poblado almadrabero de Sancti Petri, en la
desembocadura del caño del mismo nombre, se encuentra la Playa de Sancti Petri, que cuenta con dos kilómetros de arena, chiringuitos, restaurantes y puertos deportivos donde se pueden practicar los deportes acuáticos como la vela, el surf, etc.
Separada de la playa de Sancti Petri por un acantilado, se encuentra la Playa de la Barrosa, con ocho kilómetros y un paseo marítimo cuajado de establecimientos para el ocio y restaurantes. Es aquí donde se encuentra el complejo Novo Sancti Petri, con hoteles de cuatro y cinco estrellas, centros comerciales y campos de golf.
Internacionalmente Chiclana es conocida por las muñecas de Marín, fabricadas a mano por el artista chiclanero José Marín Verdugo con los vestidos típicos de Andalucía fundamentalmente, pero también de otras regiones españolas, como la chulapa madrileña y la fallera valenciana.
En 1928 se fundó el Museo de Marín y las muñecas han obtenido en Cracovia (Polonia) el Primer Premio Mundial de Muñequería Artística. José Marín Verdugo recibió en 1976 la Medalla al Mérito del Trabajo por parte del Gobierno de España.


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4 Comentarios en “Chiclana y el islote de Sancti Petri, Costa de la Luz”
Que bonito paseo acabais de hacer por Chiclana, chicos. Perfecto resumen, con un poquito de Golf entremedio, y una visita al poblado fantasma de Sancti Petri.
Si antes pongo el comentario, antes me tengo que desdecir. El poblado de Sancti Petri ya no existe, han derruido gran parte de el, junto con el derrumbe natural de otros edificios, han conseguido un gran solar donde antes había un poblado almadrabero precioso… Que pena…
santipetri ya no es lo k era antes pero es unos de los mejores sitios de pesca de chiclana
Gracias, Pedro, por añadir una información útil al artículo y a quien quiera visitar Chiclana. ¿Cómo es en estas fechas natalicias?