Europa

4 barrios europeos que te sorprenderán gratamente

De barrio en barrio: recorriendo Europa
Cristina Torres
14:14h Lunes, 06 de marzo de 2017
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barrios europeos

Dicen que lo mejor de los viajes es que se terminan. Sobre todo si uno viaja con niños, y la ironía no deja de tener algo de verdad, como también la tiene la nostalgia que generan porque, al cabo de un tiempo, ya estemos pensando en cuando llegará el próximo viaje. Cuando visitamos ciudades buscamos la correspondiente caseta de información turística y pedimos el consabido plano con su centro histórico y lugares a visitar. Pues bien, hoy no vamos a fijarnos en los cascos antiguos, sino en los barrios.

Y es que barrios hay muchos, pero en Europa encuentras unos cuantos más que interesantes en los que llegar a perderte. Así que, si eres de los que se dejan tentar, es más que probable que te sorprendas a ti mismo viendo estas maravillas arquitectónicas, de organización y de servicios. ¿Estabas pensando en reservar tu próximo billete sin salir del continente? ¡Pues apunta, esto te interesa?

Los centros históricos también fueron barrios

Es una manía que he tenido desde siempre, nunca he terminado una visita a una ciudad sin darme una vuelta por sus barrios. Me parece que en ellos reside, al menos en parte, lo que fue el alma de la ciudad primitiva y lo que es el alma de la actual.

¿Son los barrios peligrosos? Ni todos, ni más ni menos que lo es el centro. Es evidente que no debemos aventurarnos por cualquier lugar que no conozcamos, sobre todo si llevamos en la frente estampado el sello indicativo de turistas: cámara de fotos, tablet, indumentaria. Sabemos que hay horas en las que es mejor no pasear, pero para saber eso no es necesario viajar, seguro que cada uno lo vive en su propia ciudad.

Equipados así, hoy nos llenamos de valor y curiosidad y presentamos cuatro barrios europeos, los cuatro cosmopolitas, los cuatro tranquilos, los cuatro llenos de creatividad y cultura, los cuatro próximos a los ríos de sus respectivas ciudades: París, Londres, Lisboa, Roma.

En París

No muy lejos de la catedral Notre-Dame, a la derecha del río Sena, se encuentra el barrio de Le Marais, la marisma, que hace alusión a su origen pantanoso antes de transformarse en una de las zonas más cosmopolitas de París. El espacio que ocupa dibuja una suerte de triángulo equilátero cuya base se asentaría en una de los brazos del río, flanqueado en sus vértices por el Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou, la Plaza de la Bastilla, y la sala de espectáculos Bataclan, de triste memoria.

Esta zona, en torno al siglo XVI, atrajo a las familias más selectas de la ciudad, construyendo allí sus casas palaciegas, convertidas hoy en museos o centros culturales como es el caso del Museo Nacional Picaso, el Museo Carnavelet, o la casa de Victor Hugo. Sus calles tranquilas y adoquinadas, algunas peatonales, están llenas de ambiente y de vida, no en vano destacan por sus locales de moda de diseño, con edificios que mantienen sus fachadas cubiertas de plantas.

En nuestro recorrido por el lugar podemos contemplar multitud de tiendas y negocios que conservan la estética modernista con la que fueron inicialmente creados, algunos de ellos con motivos judíos pues este enclave fue, y sigue siendo, asentamiento de esta comunidad. Hoy también presente en él la comunidad LGBT.

Quizá el sitio que mejor lo represente sea la Plaza des Vodges, con su parque central, los soportales que la rodean repletos de restaurantes, tiendas de todo tipo, incluso músicos interpretando sus piezas, lo que da al conjunto un encanto especial, que nos recuerda también sus espacios verdes junto al Sena. Si disfrutas paseando por lugares tranquilos y agradables, en París, visita este barrio.

En Londres

El Big Ben y el Parlamento británico se asientan en una de las orillas del río Támesis, frente a ellos, en la otra orilla, nace el departamento Southwark en el que se encuentra el barrio Peckham, uno de los más bohemios de Londres. Es un suburbio multicultural, emergente, una de las zonas con mayor diversidad étnica, con una gran componente africana. Lugar ideal para la creación artística. Allí es fácil sentirse a gusto.

Las fábricas y los antiguos almacenes han sido convertidos en sorprendentes espacios novedosos y originales. Podemos destacar la galería de arte Tate Modern, el Teatro The Globe, el Imperial War Museum. Sin olvidar el mercado de Borough o la biblioteca de Peckham con sus vitrales coloristas. Cuenta también con uno de los rascacielos más altos de Europa.

La vida en la calle es la protagonista, con sus puestos de comida y cafés improvisados. Calles que en los años noventa del siglo pasado estuvieron llenas de disturbios y muerte. Todavía estremece el recuerdo de tanta violencia, pero se llena uno de esperanza al ver el despertar y la recuperación conseguida en la actualidad. Si te gusta llenarte de emociones cuando recorres las calles, en Londres, acércate a este barrio.

Toca Lisboa

Allí se encuentra el barrio de Mouraria, alusión a los moros que lo poblaron en la Edad Media, no está exactamente junto al río Tajo, pero desde sus miradores se pueden contemplar espléndidas panorámicas de su desembocadura.

Nació en torno al Castillo de San Jorge, creciendo de forma irregular con sus placitas y enrevesadas calles, muchas de ellas empinadas. Todo adoquinado, con casas solariegas. Es como encontrar un pequeño pueblo en medio de la gran ciudad, en el que conviven la diversidad cultural y el espíritu portugués al mismo tiempo.

La ausencia de un turismo masivo le convierte en un lugar realmente acogedor, cuyas entrañas esconden un gran secreto: a él le correspondería y no a su barrio vecino de Alfama, el origen, la cuna, a decir de muchos expertos, del fado portugués, a principios del siglo XIX. Desde allí pasaría al resto de la ciudad y del país. Pasos estrechos, ropa tendida, fados de fondo, murales coloristas y azulejos desgastados por el tiempo, con balcones llenos de macetas y de saludos entre vecinos, son su mejor adorno.

Si disfrutas con los lugares cotidianos y entrañables, en Lisboa, no te pierdas este barrio.

Todos los barrios llevan a Roma.

El barrio Ostiense está situado en la zona sur del centro de Roma, bordeado por el río Tíber y a ambos lados de la vía que lleva su mismo nombre. Cuenta con una monumental estación de tren, pero a pesar del trasiego mantiene su aire de suburbio.

Enclave industrial durante el siglo XIX y principios del XX, ha sabido trasformar sus antiguas naves en museos o salas de arte, como podemos contemplar en el Gasómetro o en Centrale Montemartini, donde en un mismo espacio conviven en feliz amalgama esculturas romanas y frías máquinas obsoletas y abandonadas. O esas naves han sido acondicionadas como mercados y restaurantes innovadores: es el caso de Porto Fluviale y Eataly Roma.

El enclave cuenta con una de las universidades más grandes de Roma, generando un ambiente muy dinámico y juvenil, presente en sus calles adoquinadas llenas de historia y en sus establecimientos, que son a la vez galerías de un arte urbano omnipresente. Sus numerosos graffitis, de gran calidad y tamaño (llegan a ocupar la totalidad de algunas fachadas de edificios) le dan un aspecto original e incomparable.

Entre los recuerdos de la época romana destacan, entre otros, la Pirámide Cestia y la basílica de San Pablo Extramuros, una de las principales de Roma, rodeada por tranquilos jardines que contrastan con la bulliciosa vida estudiantil. Si te gusta disfrutar del arte más genuino en cada rincón, en Roma, sin duda, tienes tu barrio.

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