Destacados, Islas, Relatos
Tailandia

Un hombre en contra de la contaminación

Isla de Samet, paraíso en estado de exploración
Por Juan Luis Pérez, en 3 de Julio de 2009

La contaminación estaba absorbiendo mis capacidades creativas, y se me hacía cuesta arriba la hora del trabajo.

Las playas de la Isla de Samet

Las playas de la Isla de Samet

Jamás había tenido algún tipo de fobia, pero ahora no podía tolerar la contaminación. El problema era que no existían, en mi entorno y en mi país, espacios libres de contaminación, y el problema era también que a mi me molestaba la contaminación en todas sus formas.

Hablo de contaminación y me refiero a elementos extraños, no naturales, circulando por atmósferas equivocadas. Me refiero a la exageración en su forma más amplificada.

Me molestaba, enormemente, el ruido del tránsito, el chusmerío al que se acoplaban todas las voces femeninas de la oficina, los espacios que no estaban libre de humo, la basura cubriendo todo el territorio de la ciudad, la sirena de los bomberos -que no paraba de sonar-, el olor de la fábrica que no dejaba de emanar sustancias, el agua de color marrón y las caras que no tenía ganas de ver.


Entonces renuncié a ese trabajo y decidí renunciar a esa vida repleta de contaminación. No sabía que iría a ser de ahora en más, la única y primer certeza era que me iría lejos, tan lejos como Tailandia.

Cena en la playa, Isla de Samet

Cena en la playa, Isla de Samet

Claro, en la búsqueda de sitios con escasa contaminación, me enamoré de un paisaje asiático que, encima, estaba incontaminado: la Isla de Samet – Koh Samet, situada en el golfo de aquel país, a pocos kilómetros de la costa de la provincia de Rayong.

En la oficina todos hablaban de mí, me trataban de neurótico, de fóbico, de loco y ninguno podía entender que yo sólo quería silencio, una dosis de aire puro, bellos paisajes para mis ojos y cierta cuota de armonía.

Por suerte, todos esos ingredientes pude encontrarlos en esa isla, de tres kilómetros de ancho y seis de largo, un paraíso sin igual y, encima, sin contaminación.

Las playas eran maravillosas, el mar cristalino y la vegetación tenía un aura salvaje.

Me convenció más la parte sur que la norte, debido a que la primera se conserva casi virgen y la segunda, por la posesión de hoteles y resorts, está un poco contaminada de gente.

Igualmente también me di el lujo de pasear por el noroeste porque, a pesar de la masividad turística, no podía cometer el pecado de perderme la playa Had Sai Kaeo y la Ao Hin Hokh.

Por suerte pude disfrutar de mi estadía silvestre y glamorosa , sin contaminarme de pensamientos negativos, sin estar pensando que iría a ser de mi vida cuando dejara ese lugar.

Comentar | Trackback

Comentarios de “Un hombre en contra de la contaminación”

Aun no se han realizado comentarios.

Deja tu comentario

 

 

 


 

Previsualización del Comentario

  



Responde la encuesta y participa en nuestros sorteos

 

 

  • onVuelos.com Blog y Buscador de vuelos baratos con las últimas ofertas, noticias, consejos …

Secciones

Canales

Sindicación

Añade este blog a tu lector de feeds

¿Qué es un lector de feeds?

Correo Electrónico:

Red de Blogs SmallSquid

Enlaces de Interés

© Copyright 2010, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio
Cerrar
Envíalo
Powered by ShareThis