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Sorpresas parisinas

Conocer un mundo poco visto
Juan Luis Pérez
08:00h Martes, 21 de abril de 2009
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Tal vez este cuento, que quiero contarles, a muchos le resulte extraño, atemporal, raro; pero, debo decirles, para contextualizarlos en mi aventura, que esto ocurrió hace muchos años: más de diez y menos de veinte, cuando por primera vez tomé uno de los vuelos a París.

Imagen panorámica de París

Imagen panorámica de París

En esa época no era tan común que las imágenes se adueñaran de nuestros ojos, que la computadora nos ayudase a viajar desde la silla de nuestras casas, o que la televisión tuviera tanta llegada a sitios internacionales. Y, quieren que les diga una cosa, para mí era más lindo, más lúdico.

No soy la típica vieja que piensa que “lo de antes era mejor”, pero creo que nos estamos acostumbrando a no sorprendernos. Antes, por ejemplo, uno arreglaba para ir al cine- con una semana de anticipación- sin conocer el argumento de la película; tal vez una crítica al pasar.

El día de la cita se ponía su mejor vestido y viajaba hacia la sala. Hoy el cine, está a pocas cuadras de mi casa, decido una hora antes si voy a concurrir, y miro en la computadora su trailer y sus comentarios; cuando llego, así nomás, ya sé casi todo lo que va a ocurrir.


Por suerte tuve la oportunidad de viajar a París cuando, no era tan común ver la Torre Eiffel en fotos, imágenes y videos. Para saber de ella, o verla en alguna fotografía, había que buscar en las enciclopedias o pedirle algún conocido, que ya había viajado, algún folleto.

El metro de la ciudad luz

El metro de la ciudad luz

Y este antes que menciono no es tanto tiempo atrás. Entonces yo viajaba a la capital de Francia, a la Cuenca parisina, sin saber demasiado de ella. Aunque miento, sabía; sabía lo que Alejandro Dumas contaba en sus libros.

Yo era una seguidora de su obra y, en cada mención de París, yo abandonaba, brevemente, la lectura, cerraba los ojos, y me imaginaba en Notre Dame.

Las imágenes más bellas se cruzaban en mi cabeza; luego descubriría que no eran dibujos tan errados.

Entonces, cuando por fin llegué a esa torre, que llama la atención de día y de noche, pude sorprenderme y llorar. Yo nunca la había visto en video, ni en fotos de gran calidad, yo nunca la había visto; hasta ahora.

París, la Torre Eiffel y todo su ambiente cultural eran para mí como aquella película que yo veía en el cine, por primera vez; aquella para la que me preparaba con anticipación.

Descartes, Voltaire, el mismo Dumas y Monet caminaban esa ciudad, vanguardista, fina, sabrosa. París me retraía a champignon, entonces eso fue lo que pronuncié cuando el mozo me preguntó que iba a comer.

Alguna que otra vez había comido un hongo (pues, hasta hace pocos años, no se vendía con frecuencia en las verdulerías), pero no me imaginaba ese manjar que supe probar allí.

Todo era nuevo, desconocido, mágico; París me sorprendía a cada paso y eso era lo más rico.

Comentarios (1)

  • Cass
    05:00 9 09Europe/Madrid junio 09Europe/Madrid 2009

    A mi me encantó ir de compras en Champs Elysées cuando estuve de vacaciones en París y el hotel Napoléon me quedó cerca de todo y no estuvo caro.

     

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