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Irlanda

Primera batalla en Dublin

Viaje a una fobia profunda
Juan Luis Pérez
08:00h Martes, 28 de julio de 2009
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Éramos las tres hijas mujeres de tres hermanos varones. Lógicamente éramos primas y habíamos nacido casi al mismo tiempo.

Una postal de la ciudad de Dublin

Una postal de la ciudad de Dublin

Nos llevábamos meses de diferencia y, por ese motivo, habíamos compartido toda nuestra infancia y parte de nuestra adolescencia pasando las vacaciones juntas en hoteles en Dublin y alrededor del mundo.

Lógicamente, también, a medida que iba pasando el tiempo, nos íbamos separando un poco, debido a la distancia y a los compromisos de cada una.

Sin embargo, cada vez que podíamos no dudábamos en encontrarnos; nos queríamos mucho y eso estaba a la vista. También nos gustaba juntarnos y sorprender a mi abuela con un paquete de masas finas en la puerta de su casa.


Las tres éramos de personalidades bien distintas y definidas: Erica, la más trotamundos, Verónica, la más responsable y centrada y yo la más tímida y miedosa. Digamos que, de las tres, yo me llevaba la peor parte.

La fachada del Temple Bar, Dublin

La fachada del Temple Bar, Dublin

No siempre había sido así pero con el tiempo me había vuelto demasiado introvertida, demasiado temerosa y demasiado cabalera. Le tenía terror a la mala suerte y eso hacía que viva pendiente de las escaleras, los paraguas, los colores y los gatos negros.

Salir a la calle era para mí una odisea, me la pasaba esquivando infortunios y terminaba pasándola muy mal; por eso, últimamente, había optado por no salir.

Si bien nunca había hablado de este tema con mis primas, en la familia los cuentos corren con ligereza y ellas estaban al tanto. Creo yo que por ese motivo organizaron ese viaje que me cayó como balde de agua fría.

Me invitaban a viajar a Dublin y, si bien yo no quería saber nada con abandonar mi casa, tampoco quería mostrarme débil ante ellas. Encima el viaje era a Dublin, una de las ciudades más transitadas y con más ritmo del mundo.

Pese a mi contrariedad les dije que sí y así nos fuimos las tres primas, tal como lo hacíamos cuando éramos chicas.

Dublin, la capital irlandesa, era, para mi estado emocional, el peor lugar en el que yo podía estar. Jóvenes –irlandeses y españoles- por todos lados, tiendas llenas de gente, bares desbordados y mucho glamour.

Erica era la encargada de hacer sociales en cada parada, Verónica insistía con conocer la parte cultural – el Castillo, la Catedral y la arquitectura- y yo permanecía callada.

Una noche, sentadas las tres en el Temple Bar, luego de que esa tardecita, durante la visita a la fábrica de cerveza Guiness, yo había salido corriendo porque un turista abrió su paraguas en el interior de ese edificio, abrí mi corazón y les hablé a mis primas de mi problema.

Erica se disculpó conmigo; Dublin era una preciosa ciudad pero tal vez no era indicada para empezar a desasnar un nuevo camino en mi vida.

Entonces, nos trasladamos de ese tumultuoso bar a un rústico cafecito y nos quedamos largas horas hablando de nuestra infancia, recordando esos buenos momentos. Sin darme cuenta estaba ganando una primera batalla junto a mis primas.

Comentarios (2)

  • hotel en tenerife
    15:15 30 30Europe/Madrid julio 30Europe/Madrid 2009

    Un relato que me mantuvo entretenido y me hizo sentir en irlanda, una buena historia para engancharse y conocer aunque mas no sea un poco de Dublin, muy bien entrelazada con la historia de las hermanas.

     
  • Juan Luis Pérez
    16:14 8 08Europe/Madrid agosto 08Europe/Madrid 2009

    Estamos a la espera de más novedades de los viajes de estas muchachas.

     

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