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Los árboles mueren de pie

Una mirada sobre la selva del Amazonas
Juan Luis Pérez
08:00h Jueves, 02 de abril de 2009
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Desde chico había sido vacunado de ecología. Corría tardes enteras entre las flores de la casa de mi abuela, sus canteros, su limonero, su ciruelo, y su huerta. También de chico aprendí a convivir con el olor a tierra húmeda, entendiendo horas y épocas para regar y cosechar. Nunca sentí que fuera para mí eso de los hoteles con spa en Sevilla, prefería sentir la tierra.

Una postal de la selva amazónica

Una postal de la selva amazónica

Y así se fue erigiendo mi vida pro-ecologista, a favor de la naturaleza y sus derivados, los animales, y todo lo que sea fruto de esta tierra.

Varias veces me encadené para luchar contra la matanza de animales o el uso de pieles; o encabecé una huelga de hambre para evitar una tala de árboles indiscriminada.

Un día, entre los integrantes de la ONG de la que yo era un activo militante, surgió un proyecto de viaje al Amazonas para investigar, de cerca, el estado de situación que atraviesa la selva.

Biodiversidad al alcance de las manos

Biodiversidad al alcance de las manos

Mi tesón y mi cierta convicción por lo que hacía, pergeñaron mi candidatura y mi posterior elección. Sin más, entonces, viajé a Brasil.

Iba a confrontarme con la actualidad selvática asentada en territorio brasileño, por lo que sólo me llevaría una campana del lugar, aún cuando era la más importante y frondosa. El resto de la selva – la otra mitad – ocupa territorio colombiano, venezolano, peruano y ecuatoriano.

Me hubiese gustado transitar la selva a paso firme, pero sólo es posible hacerlo a bordo de un bote por el río Amazonas. La región es de tipo tropical húmeda; cinco millones y medio de kilómetros cuadrados para darle la categoría de mayor terreno del planeta y el más rico en biodiversidad.

Por eso era tan importante mi misión en la zona. Yo no iría a hacer que la tala propiciada por los madereros se frenara pero, al manejar datos más certeros y obtener pruebas fehacientes, nuestra denuncia sería más tenida en cuenta.

El guía nos contó que en la zona pueden hallarse más de 300 tipos de especies vegetales, además de insectos, aves, primates, y más de mil especies de peces diferentes. Muchos de ellos fueron cruzados por el bote en el que transcurría nuestra vista paralela de la selva y su río.

Lamentablemente para mis nervios, allí la principal actividad económica es la explotación forestal, con un estimado de medio millón de árboles talados por cada año que pasa.

Mi vista y mi enojo fueron interrumpidos por un delfín de río que no dejaba de saltar. La vida se anteponía a la muerte y viceversa. Los tapires jaguares, monos y caimanes se dejaban ver entre los matorrales selváticos y en uno me detuve a pensar.

Y allí, mi mirada fue asaltada por el sonido de un loro parlanchín. Otra vez vida, siguiendo a la vida.

¿Qué hacer?, me pregunto, recostado sobre el bote, mirando hacia el punto más alto de Brasil, el Pico de la Neblina, a 3.014 metros sobre el nivel de mar.

Comentarios (2)

  • Juan Luis Pérez
    04:49 20 20Europe/Madrid julio 20Europe/Madrid 2009

    Pues nosotros nos dedicamos a contar las experiencias de la gente que viaja por el mundo y que necesita algo de ayuda con la redacción. Si tienes un relato de viaje, puedes hacernoslo llegar usando el formulario y luego lo verás publicado en nuestro blog!

     
  • ingrid evelyn
    19:40 7 07Europe/Madrid noviembre 07Europe/Madrid 2009

    quisiera ke la tala de arboles acabara me siento tan trizte solo tengo 17 y soy MEXICANA
    en mexico hay tan poca cultura me entriztese y me enfurese que tiren la basura por las calles que maltraten los abboles ke son nuestra fuente de vida =(

     

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