Apenas pisé suelo jordano, fui demorado por un periodista local que quería acordar una entrevista conmigo. Acepté sorprendido; no sabía que mi material documental había tenido tanta repercusión y que mi foto se había hecho conocida entre algunos de los 37 mil habitantes de Jerash.

El arco de Adriano en Jerash
Mi relación con esta ciudad se había empezado a gestar desde hacía seis años; con frecuencia iba y venía de esta ciudad, sin que ningún cronista se interesara por mi labor, por eso me había sorprendido tanto lo sucedido en ese último viaje. La diferencia, claro estaba, es que mi trabajo ya se había difundido en ese terreno.
En el prólogo de mi obra que, en traducción audiovisual es una voz en off al inicio del video, yo me encargaba de decir “la modernidad venidera no ha podido derribar el conjunto de ruinas que siguen de pié”.
Esa suerte de anticipo de lo que luego vendría, me había acercado a los ciudadanos de Jerash; tal vez había sido mi voz – como gestor del documental yo daba la cara a través de mi voz-, o la intriga por ver lo que vendría luego.

Vista lejana de las ruinas de Jerash
Lo cierto es que el trabajo había gustado y yo no tenía demasiada idea de ello.
Jerash es un sitio situado al norte de Jordania, de clima frío y montañas y valles fértiles, aptos para el cultivo. Mi relación con la ciudad había sido de enamoramiento total, y como el amor no se explica sino que se siente, no ocuparé tiempo en relatar los pormenores de mi llegada.
Lo cierto es que, durante años, había viajado por el territorio de Jerash, con mi cámara al hombro, entrevistando gente que pudiese contarme la transformación – no total- de la ciudad-.
Popularmente esta tierra es conocida por las ruinas greco-romanas de Gerasa, aunque también se la llama “Pompeya del Oriente Medio”, debido a su tamaño y a su nivel de preservación.
Todos estos datos históricos, en mi documental, son detallados por la gente; la autoridad textual la tienen sus habitantes y no los libros.
Por más de que ellos arrojaran un dato, posiblemente incierto, yo me encargaba de no contrarrestarlo, por eso puede que haya gustado mi trabajo. Porque es la historia de su tierra, en boca de su gente.
Al día de hoy, Jerash se ha desarrollado, visiblemente, de acuerdo con su ubicación estratégica en el centro de Jordania, y por la cantidad de turistas que llegan.
“Las ruinas siguen de pié, cuidadas y adoradas por su gente, libradas del avance moderno, sin necesidad de claudicar jamás”, dice mi voz en el epílogo del documental.

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1 Comentario en “Jerash en la voz de su gente”
Debo decir que coincido plenamente en la comparación de Jerash con Pompeya, e incluso en algunos edificios, como el Hipódromo, supera a esta última.
Saludos, Pau