Mi primer viaje a Bruselas no fue planeado, es más, ni siquiera fue deseado, pero sucedió. Mi retorno fue todo lo contrario, fue deseado, planeado y, al igual que en la primer ocasión en que pisé sus calles, será por siempre recordado.
Bruselas es la capital de Bélgica, una ciudad apasionante, donde los contrastes terminan resultándonos parte del paisaje. Es una ciudad que combina lo moderno con lo clasico, el francés con el flamengo, los grandes teatros y el arte callejero, los museos y los pubs.
Tuve la suerte de presenciar la Ommegang, una especie de fiesta que se celebra la noche del primer dia de julio y consiste en un desfile lleno de recuerdos de las grandes epocas de la nobleza. Los desendientes de las grandes familias desfilan por la Grande Place, tan adornados como la plaza, que impacta cuando la vemos completamente iluminada.
En el Théâtre Royal de la Monnaie se encuentra la Opera Nacional, que junto con al Palais des BeauxArts son la sede de las mas de 350 puestas en escena anuales que organiza la Sociedad Filarmonica.
La temporada de conciertos dura desde septiembre hasta junio y los fines de semana es posible deleitarse, confieso que lo he hecho, con una seguidilla de ópera, ballet y música clásica prácticamente sin moverse más que para cambiar de sala.
Pero Bruselas es también una ciudad moderna, donde los pubs se estremecen al compás del ritmo de la música tecno y donde, si tenemos la suerte de encontrar los datos adecuados, podremos acceder a puestas más que interesantes de teatro under y alternativo. Consejo: siempre preguntar en qué idioma va a ser la propuesta, me he sentido bastante mal al descubrir que la obra que habia esperado durante todo el dia estaba completamente desarrollada en flamengo.
También disfruté en Bruselas de un arte que se puede apreciar en todos los rincones del mundo: el cine. El 50 por ciento de las proyecciones fílmicas en la ciudad están en inglés, por lo tanto el idioma no nos falla tanto si desconocemos las lenguas oficiales de Bruselas.Los cines poseen una modernidad y tecnología de última generación y la cartelera semanal cambia todos los miércoles.También está la posibilidad de disfrutar cine de arte y ensayo en el Actors Studio, en la Rue des Bouchers.
Bruselas no se planea, se disfruta. Es una ciudad ideal para salir y recorrerla como nos lleve el viento, para que el arte y su rica e inmensa cultura nos inunde y nos deje una marca en nuestra mente totalmente permanente.



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Comentarios de “Bruselas: allí donde se respira el arte”
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