Con una mano adelante y otra atrás; así se vino desde Vigo, mi actual marido, apenas me conoció y nadie diría que hoy estemos costeando uno de los mejores hoteles en Vigo gracias a su dinero.

Imagen del Ayuntamiento de Vigo
Me permito utilizar ese refrán para dar cuenta de la acción de un hombre que abandona una vida ya resuelta, en busca de otra vida en la que tendrá que empezar otra vez.
Y todo por un amor a primera vista, un flechazo, un enamoramiento cuasi adolescente en el cuerpo de dos cuarentones, él y yo.
En mi caso, había estado planeando mi viaje a Vigo durante meses. En los breves recesos de mi trabajo en la escuela, me cruzaba al gabinete de mi compañera, para delinear el itinerario de un viaje que había soñado durante mucho tiempo.
Quería ser yo misma quien trazara el camino de ese trayecto, que había preparado durante tanto tiempo en mi cabeza, y que ahora se desarrollaba en papel.

La playa de Samil, Vigo
Deseaba conocer Vigo pues los orígenes de mi familia me habían conducido allí, a esa ciudad situada en Galicia, en la parte occidental de la provincia de Pontevedra.
Sin embargo, lo que nunca hubiese imaginado es que iría a acabar con mi soltería en ese marco español.
Para esos tiempos, la imposibilidad de conseguir una pareja estable había dejado de ser una preocupación para mi; estaba totalmente convencida de que me iba a quedar soltera de por vida, y eso no me ponía triste; la soltería tenía sus beneficios.
El día que partí hacia Vigo me despidieron mi madre y mi compañera de gabinete; ningún hombre al cual darle explicaciones. Y así llegué a Vigo, libre como el viento. De ese municipio costero deseaba recorrer, en soledad, muchos sitios que ya había alistado; tiempo tenía.
Jamás hubiese imaginado que, durante el curso de mi primer paseo, lo iba a conocer a Roberto. Estaba recorriendo el Casco Vello, la zona más antigua de Vigo.
Entre la plaza y el mercado de Pedra estaba paseando yo, hasta que decidí sentarme a tomar un descanso.
Él había ido a la Concatedral de Santa María ya que, aún cuando es oriundo de allá, le gustaba utilizar los fines de semana para visitar esos edificios emblemáticos.
Me miró y me siguió mirando. Me clavó los ojos y no pudo sacármelos de encima. Así lo sentí yo. Estaba totalmente inhibida y giré mi cabeza. Esa situación me incomodaba enormemente.
Para colmo se acercó y se sentó a mi lado. Yo clavé mis ojos en uno de los edificios, intentando absorber la armonía de su estilo barroco y moderno; sabía que me estaba comportando como una adolescente, pero no podía hacer otra cosa.
Ese fue el inicio de una gran historia de amor. Vigo fue el punto de encuentro de dos almas que se andaban buscando.

Añadir a Del.Icio.Us



1 Comentario en “Amor a primera vista en Vigo”
[...] moda de Vigo. Luego podemos ir a la Puerta del Sol para conocer el Sireno. Podemos terminar nuestro paseo en Vigo en el Parque Natural de las Ciencias. Temas: galicia, hoteles en Vigo, Vigo Añadir a [...]