Los viajeros siempre buscan nuevos destinos aún sin explotar. La moda de los cruceros masivos hacia zonas como Turquia, Grecia, Italia o Túnez está más que vista, por lo que desde aquí te invitamos a que descubras una nueva forma de vivir el crucero. Por qué no probar con uno de los territorios que en unos años estará más en boga: los Balcanes. La Península Balcánica se encuentra entre los mares Negro, Adriático, Jónico, Mármara, el rio Danubio y el mar Mediterráneo, y separada de Asia por dos estrechos, el de Dardanelos y el del Bósforo. Los países que comprende dicha península son todavía destinos menores, por lo que la explotación turística no ha llegado a las grandes cotas de lugares como Túnez o Italia. Los precios se hacen, por lo tanto, bastante más asequibles.
Los territorios que podrás visitar si eliges esta zona son Bosnia-Herzegovina, Albania, Bulgaria, Macedonia, Montenegro, Serbia, Kosovo y la parte europea de Turquía. Países como Rumania, Eslovaquia o Croacia pertenecen “oficialmente” a la Península Balcánica, pero respodiendo a razones puramente sociales y no por territorio. Así, debido a la Crisis de los Balcanes y a la consecuente disminución de los recursos económicos, son pocos los que hasta ahora se han aventurado a elegir estos países como destino vacacional. Sin embargo, la tendencia está empezando a cambiar por lo que nosotros te recomendamos que descubras los hermosos y montañosos paisajes que esconde esta península. Muchos de los cuales son, todavía hoy, territorios deshabitados.
Una de las opciones a considerar es el crucero. Los cruceros Pullmantur proponen varias opciones a considerar, pero las ofertas para los Balcanes son de las más asequibles. Desde el punto de vista cultural, la opción Balcanes es altamente enriquecedora puesto que, una vez te acerques a la península, estarás rodeado por nueve países distintos, con lenguas, paisajes y tradiciones diferentes. Los cruceros proponen dos formas de viajar dependiendo de lo que busques. En ambos casos pagas por un régimen de pensión completa que, estando en un barco, es lo habitual y más cómodo. Las habitaciones, el mantenimiento y la comida están incluidos. Una vez fuera del barco podrás hacer dos cosas, ir por tu cuenta o adherirte a las actividades y excursiones que propone la empresa. Dichas excursiones se pagan por separado, y puedes elegir las que más te interesan. Si decides organizarte por tí mismo, ten en cuenta que debes tramitar un visado con el Consulado de Rusia, si tienes la intención de bajar del barco una vez llegados a ese país. Por otra parte, los precios varían en función del tipo de camarote que elijas.
Entre las ventajas del crucero se encuentra la posibilidad de convertirse en un espectador de excepción de los paisajes y los distinos mares que conforman la Península. Por otro lado, es una ocasión para relajarse y simplemente disfrutar, dejando que otros se preocupen por tí. Los cruceros están detalladamente pensados para que todo fluya y tú tan solo tengas que ver, oler y asimilar. Sin embargo hay viajeros que prefieren la aventura y el descubrimiento continuo. Para ellos, la opción crucero no es lo más adecuado. Viajar en trenes nocturnos o mediante una ruta off-road, explorando fronteras y viviendo la temporalidad de modo distinto, también es una opción. Pero de ella te hablaremos otro día.
Paisaje de Montenegro por Guerretto en Flickr
Timón por Cruise Dover en Flickr



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