Muchos son los mochileros que están interesados en visitar Chihuaha a causa de las particularidades de la cultura tarahumara. Los tarahumaras son un pueblo nativo de Méjico, asentado en las montañas del Estado de Chihuahua, y conocidos por haber salvaguardado una estructura social propia, alejada del influjo de los modos occidentales. Es por ello que han son una de las comunidades que más interés suscitan entre etnógrafos y estudiosos, además de recibir en su seno la llegada, como hemos dicho, de turistas atraídos por este pueblo. Uno de los rasgos más conocidos por todo el mundo es la Semana Santa tarahumara, inculcada por los misioneros arribados a Méjico durante la época colonial. Sin embargo, no debieron de causarles una muy grata impresión, puesto que el hombre blanco es representado en los desfiles dentro del grupo de los hostiles o fariseos.
En cuanto a su organización social es muy curioso ver cómo el uso de la semántica evidencia y relaciona las jerarquías sociales dentro del seno familiar. Así, mientras que el padre utiliza una pálabra diferente para referirse a sus hijos varones o hembras (Nolá y Malá), la madre solo utiliza uno (Dánala). Lo mismo ocurrira en la operación inversa, donde cada uno de los hijos utilizará un nombre diferente para el padre, pero el mismo para la madre. La sexualidad es vivida de manera bastante púdica, sobretodo por la mujer, no mostrando el cuerpo desnudo nunca. Este puritanismo parece romperse durante la festividad de la “tesgüinada“, donde chicos y chicas pueden entrar con contacto líbremente.
El pueblo tarahumara es extremadamente trabajador, realizando tareas muy duras. Sin embargo, el respeto a las personas frente a las posesiones materiales, así como a la vejez, es esencial dentro de la filosofía rarámuri, practicada por los tarahumaras. En lo que se refiere a la forma de gobierno, los tarahumaras se autogestionan ellos mismos con una voluntad democrática palpable. El gobierto tribal consta de un gobernador al que denominan comúnmente Siríame, que siempre estará acompañado de los mandaderos, encargados de llevar a cabo los proyectos del gobernador. Las autoridades estatales raramente entran en juego cuando se trata de resolver un problema que atañen exclusivamente a la comunidad. El hombre blanco queda fuera de toda consideración por ser visto como un ser que hace el mal, roba, no comparte, destruye el bosque e invade las tierras.
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