Breves, Europa, Relatos
Tumbado en un colchón de césped junto al mar

Cork, al sur de Irlanda

Despidiendo al Titanic entre aromas de mantequilla
Antonio Martínez
07:00h Lunes, 23 de junio de 2008
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Cuando a uno le hablan de visitar el Reino Unido, se puede sentir tentado de no pensárselo dos veces y salir disparado para Londres, donde la cultura se puede respirar. Otros más investigadores quisieran partir a Escocia y adentrarse en la magia de sus castillos y leyendas populares, pero algunos queremos marchar a Irlanda y no sólo por perseguir algún antecedente de los Celtas. Por ejemplo, podemos enfocarnos en el sur del país. Si hay un rasgo que describa el sur de Irlanda, es su naturaleza. El trigo y la cebada visten los campos en ordenadas extensiones de verdes y dorados que en realidad son cultivos comunes y corrientes, pero que los irlandeses acostumbran mimar. Cork es la ciudad más popular del sur de la isla, y está asentada sobre varias islas del río Lee que se comunican por puentes. San Finbarr fundó el pueblo a finales del siglo VI entre unas marismas, y aunque en ingles Cork quiere decir corcho, también significa marisma. Sus habitantes se dedican a la industria de algunos productos como la cerveza, el yogur, las conservas o la mantequilla.

Imagen tomada de wikipedia

Es el intenso aroma de esta última la que recorre las calles de la ciudad a la hora de la comida. Al caminar entre las calles, de cuando en cuando uno se topa con canales que no son más que el río canalizado, pero en los que se ven pasar grupos de divertidos y educados patos y elegantes y sobrados cisnes que acompañan el trayecto mientras nuestra mente empieza a fabricar las melodías que hicieran famoso a Tchaikowsky.



Entre los lugares de interés se encuentra la universidad, de pensado estilo gótico, y la infaltable capilla católica, con sus tiernas vidrieras al estilo irlandés, e impecables y espejeantes pisos de mosaico. Cerca se encuentra también el museo municipal y un torreón de la antigua abadía de los agustinos, construido hacia el siglo XIV. Otros lugares por los que debemos pasar, obligadamente, al visitar Cork, son la Capilla del Sur, con sus curiosas puertas que dan hacia una calle muy estrecha y que fue construida en una época en la que el catolicismo la pasaba muy mal y era objeto de persecución continua.

También podemos visitar la iglesia de los Dominicos que tuvo la fortuna y la paciencia de ser erigida en una época de menor persecución. Está iglesia está orientada hacia el río Lee y la Iglesia de los Capuchinos. Otro atractivo imperdible es la catedral de San Finbarr, de un estilo neogótico, construida por William Burgués en el año 1870 en el casco de lo que había sido un monasterio del siglo VII. En lo que respecta al paisaje urbano de Cork, podemos decir que se compone básicamente de casas unifamiliares de dos niveles, pintadas con alegres colores y con una oportuna escalerita que da a la puerta principal. Los pisos interiores, generalmente son practicados en madera y algunos han hecho del negocio del turismo una fuente de ingresos con poca inversión de por medio, bajo el sistema de “bed and breakfast” (habitación y desayuno) por un precio accesible. Sería imperdonable estar en Cork y no pasear por el puerto de Cobh, donde los buques que van a Liverpool y Londres hacen su última parada. Como todos los puertos, Cobh tienes sus propias leyendas pero una de ellas destaca notablemente sobre las otras.

Imagen tomada de wikipedia

Cobh es el único sitio en el que paró el Titanic en su viaje inaugural, y las fotografías que ahora se conservan fueron tomadas por algunos pasajeros que tuvieron la suerte de descender allí. Continuando con el recorrido, en una zona de colinas suaves, onduladas y cubiertas por el césped, se encuentra el castillo de Blarney, que fue construido en 1446 por Cormac MacCarthy y nos devuelve a la época de los caballeros medievales. Los muros tienen un espesor de casi cuatro metros en la base y se elevan hasta los veintiséis metros de altura. En la parte superior, se encuentra “la piedra de la eterna elocuencia” que, según cuenta la leyenda, uno debe besarla para obtener el preciado don del cual obtiene su nombre. Otra visita de importancia histórica mientras estamos en Cork es la Fortaleza de Kinsale. Sin embargo, el protagonismo siempre se lo lleva el conjunto de acantilados de césped de los alrededores y sobre todo por su contraste con el azul claro de las aguas atlánticas. Sería fácil perdernos intencionalmente entre los dorados campos de centeno detenidos en el tiempo.

Comentarios (2)

  • yolanda usteris
    04:53 4 04Europe/Madrid abril 04Europe/Madrid 2009

    Conocer irlanda y vivir por 6 meses en la ciudad de Cork fue una experiencia enriquecedora . Para destacar :la formacion y aptitudes para la actividad coral ,la lectura clasica y el arte en general .Una consideracion aparte la amabilidad de la gente y su sencillez. Las escuelas desde pre-escolar incluyen en sus programas coro y el estudio de la lengua nativa .Las campiñas siempre verde «isla esmeralda» y sus colinas invitan a estas actividades .Como argentina ver desde la ventana de mi casa ,un faisan salvaje fue todo un acontecimiento (mas siendo prof.de biologia )el aroma de las chimeneas, junto a el de las fabricas de «guines»dan el toque a descifrar.La musica …la mas bella para escuchar …..!

     
  • carlos
    19:58 29 29Europe/Madrid junio 29Europe/Madrid 2010

    dentro de la historia me interesa conectarme con familia leigh y establecer historia del apellido ,se que son de ahi

     

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