Una experiencia única y exótica fue la que viví cuando tuve la oportunidad de aprovechar ofertas de vuelos y conocer Tánger, en Marruecos, Allí donde parece haber nacido la civilización. Donde lo antiguo y lo actual conviven y muestran su belleza y su hospitalidad.

Vista de la ciudad y la playa
Bañado por la conjunción del Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, Tánger es una ciudad de contrastes culturales, que me atrapó desde el primer momento. Como es centro de diferentes culturas y religiones como la musulmana, la cristiana y la judía, esta mezcla hacen totalmente particular caminar por las calles y ver sus edificios y sus plazas.
Tánger tiene playas relativamente pequeñas, pero sumamente bellas y atractivas. Pasé varias tardes caminando por ellas y disfrutando de sus aguas transparentes y color entre turquesa y verde, tan precioso.
Lo que más me gustó disfrutar de Tánger fue del riquísimo té y de sus comidas típicas. El té es un hábito obligado en Tánger, incluso es una costumbre ofrecerlo constantemente por los lugareños debido a que es un símbolo de hospitalidad y también por esta razón es común que se ofrezca leche con dátiles.
El té más común que se ofrece es té verde con menta, que resulta sumamente gratificante, después de una jornada agotadora, y disfrutarlo en los cafés con vista a las calles y a las plazas de Tanger. Su inconfundible sabor del té se mezcla con el dulce y fresco aroma de la menta e hicieron que ese aroma me recordara siempre inconfundiblemente a Tánger.

El te es la bebida típica y símbolo de hospitalidad
Otro de mis hermosos recuerdos de mi paso por el Tánger fue la gastronomía. Disfruté mucho de saborear un auténtico cous cous, una comida típica y por excelencia de Marruecos. Se trata de una comida barata y muy popular dentro del país y conocida mundialmente. Está hecha a base de granos de semolina, hechos al vapor y acompañados por diferentes verduras y legumbres y siempre con algún corte de carne, que puede variar según lo que se prefiera.
En Tánger es tradición que el cous cous se disfrute los días viernes, de todas maneras se puede consumir todos los días. Y esta receta va variando según las regiones y el gusto del que lo prepara. No hay que olvidar que lo ideal es que se coma con la mano, como se hace allí, y siempre tiene que ser la mano derecha.
Existen muchas mas comidas típicas y ricuras para disfrutar en Tánger, pero entre todo lo que viví y disfruté gastronómicamente, El té y el cous cous son el mejor recuerdo que tengo.
Fotografias: Heraldeixample y Hervé Giosetti en Flickr.

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1 Comentario en “Una experiencia sabrosa en Tánger”
Habrás disfrutado del ambiente del pequeño zoco, supongo.
Tengo un grato recuerdo del lugar. Me lo imagino en la época sordida de la Interzona, eso debía ser único. Que peculiar!!!