Ryokan Garden por Rjseymour
Aunque no sepa hablar japonés, podrán entenderse. Su anfitriona de la ryokan lo guiará con el silencioso pero expresivo lenguaje corporal y unos ojos que sonríen.
Alojarse en una ryokan, posadas tradicionales que conservan los antiguos rituales de la hospitalidad japonesa, es una invitación para vivir con todos los sentidos la cultura del Japón. Luego de su estancia en la ryokan quizás llegue a la conclusión que dicha cultura está basada en la belleza, ya sea de las formas, los colores y las texturas, como la de los ademanes, el silencio y el uso del tiempo.
En la actualidad existen en Japón más de 90.000 ryokan, pero son especialmente interesantes para los visitantes ávidos de experiencias intensas las que aún han conservado su arquitectura tradicional. Se trata de las ancestrales posadas revestidas en madera pulida, con ventanas y puertas de papel de arroz y pisos de tatami.
Las más lujosas ryokan cuentan con jardines internos donde se celebra a diario la ancestral tradición del cuidado de las plantas y la contemplación de la naturaleza. Desde los ventanales de su habitación, el huésped podrá encontrarse con tres tipos de jardines: una disposición de elementos tales como estanques, piedras y pequeñas colinas que buscan imitar a la naturaleza, un espacio minimalista constituido sólo por arena rastrillada y piedras (inspirado en los principios del budismo Zen) o los típicos jardines de las casas de té, sobrios e inundados de sencillez y tranquilidad.
La contemplación de la naturaleza no es considerada una actividad ociosa, sino una de las formas que puede adoptar la meditación budista para alcanzar el satori, un estado similar al éxtasis occidental, en donde el hombre se libera de sus sufrimientos al comprender la total conexión que existe entre todas las cosas.
Al final del jardín de entrada, ella lo estará esperando, su nakai-san, la doncella del ryokan o como gusta llamarlas un viajero amigo enamorado de la cultura nipona “las señoras de los ojos que sonríen”. De estricto cumplimiento para todos los huéspedes es quitarse los zapatos antes de ingresar. En la cultura japonesa la suela de los zapatos es algo que produce rechazo, por lo que entrar en una vivienda con los zapatos puestos es considerado una ofensa para el anfitrión. La nakai-san le entregará unos cómodos zapatos tradicionales y lo guiará hasta su habitación elegida.
Al igual que los hoteles occidentales, las ryokan cuentan con diversas categorías de habitaciones. Las más sencillas poseen una pequeña mesa baja y un futon que es desenrollado a la hora de dormir. Para vivir una experiencia de lujo, existen habitaciones con jardines y baños de aguas termales al aire libre de acceso privado.
Ya instalado en su habitación, aparecerá en escena nuevamente la nakai-san con un humeante té en sus manos. Perfecta introducción para comenzar a disfrutar de una estancia donde cada uno de los momento son vividos como ceremonias. El té verde es quizás la más conocida de las infusiones japonesas fuera del país. Entre las principales variedades se encuentran el bancha, el Sencha y el Gyokuro.



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