Asia

Angkor, ciudad milenaria en la selva camboyana

Visita una de las ciudades templo más grandes del mundo
Andrea Jaén
09:25h Miércoles, 10 de agosto de 2011
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Si se viaja a Camboya, uno de los destinos ineludibles dentro del país es, sin lugar a dudas, la región de Angkor, cuna del antiguo y poderoso Imperio Jemer o Khmer, que comenzó a florecer alrededor del año 800 bajo el reinado de Jayavarmán II, y hasta el año 1.225. El legado que dicho imperio nos ha dejado es de una belleza y valor incomparable, y da buena cuenta de su esplendor a través de los diversos monumentos y templos que lo caracterizan. De hecho, en el año 1992 este complejo histórico fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Situada cerca de Siem Reap y a 300 kilómetros de la capital de Camboya, Phnom Penh, la ciudad de Angkor ocupa 200 kilómetros de riquezas que durante años estuvieron olvidadas y prestadas al saqueo.

Angkor Wat, uno de los templos de Angkor más visitados.

Cuando el explorador francés Henry Muhout redescubrió este tesoro corría el año 1860 y lo que allí encontró fueron los restos de un imperio dominados por la espesa vegetación selvática de Camboya. Arquitectura milenaria y vegetación se habían fusionado hasta formar un paraíso encantado. A día de hoy ese legado sigue presente y puede ser visitado. De hecho, en la localidad de Angkor existen más de cien grupos de templos, aunque los más conocidos e importantes, sobre todo por su buena conservación, son los de Angkor Thom, Ta Prom y Angkor Wat.

Este último destaca por encima de todos ellos y es el que más turistas recibe a lo largo del año, todos ellos atraídos por su esplendorosa silueta, formada por sus cinco torres en forma de flor de loto, que tanto al amanecer como al anochecer se recortan en el horizonte. El templo de Angkor Wat es considerado uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo.Pese a que fue construido en honor al dios hinduista Visnu, es gracias a los cuidados de los monjes budistas por lo que el templo ha llegado hasta nuestros días en un buen estado de conservación.

La visita de Angkor Wat requiere de tiempo, pues la estructura simétrica del templo no es su único atractivo, sino que gran parte del mismo reside en los detalles. Sus paredes están repletas de esculturas salientes talladas directamente en la piedra. Entre todas ellas destacan las bailarinas celestiales (apsaras) que bailan sobre los muros de este templo. En su interior, las galerías son generosas en bajorrelieves que representan escenas de la batalla de Kurukshetra, capítulo esencial del texto épico hindú Mahábharata.

Como ves, la ciudad de Angkor merece una visita pausada y minuciosa para apreciar todo la belleza que alberga, tanto en su exterior como en su interior. Nuestra recomendación es que madrugues y te permitas observar un amanecer mientras en el horizonte observas la silueta de Angkor Wat recortándose en el cielo. Un espectáculo que bien merece la pena.

Foto por Christian Haugen en Flickr

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