Dos veces al año Siena se viste de fiesta, se introduce en el túnel del tiempo y aparece, incluyendo parte de sus edificios, bodegas, plazas y habitantes, en el Medievo. Se lo toman muy en serio. Cada zona de barrio, llamadas « Contradas », adorna sus ventanas con una especie de bandera de tela gruesa con los propios colores, algunos son amigos, otros enemigos, como las familias de Romeo y Julieta. También los habitantes, los « pisanos » parecen
hombres y mujeres medievales. Por las calles ves caballos, trompetas, telas importantes con colores profundos. Es curioso porque ellos parecen mucho más grandes que tú, como si de verdad estuvieran en otra dimensión. La arquitectura de Siena se presta a hacer de escenario a esta gran tradición por sus calles estrechas, plazas hechas de cierta forma… Por ejemplo, dicen que la plaza donde se celebra el internacionalmente famoso “Palio de Siena” está construida en modo tal que desde cualquier punto se puede observar con claridad parte de la carrera de caballos. Ver la ciudad medieval es muy entretenido para los niños, pero personalmente no aconsejo hacerles entrar en la plaza cuando se va a celebrar el “Palio”, a menos que se decida a priori subírselos encima de los hombros desde el principio hasta el final, con las consecuentes y justas protestas de todas las personas que están detrás. La plaza tiene distintas entradas, pero atención porque todas menos una cierran una hora antes de que empiece la competición. Porque de eso se trata, una competición sin reglas entre los caballos y los jinetes de las distintas contradas para alcanzar un “simple” trozo de tela. La cuestión no es sólo intentar ganar. Es fundamental que no gane la contrada enemiga. Para ésto se hacen alianzas, las contradas amigas hacen acuerdos previos. Hay contradas que jamás se alían. Antes muertas. A veces el caballo cae antes de llegar, otras es el caballo que llega sólo a la meta y él, protagonista absoluto representante de la contrada, gana el palio igual, también sin
jinete. La plaza está llena de gente de proveniencia diferente que observa curiosa, pero sobre todo, de los habitantes de Siena, que viven este acontecimiento como algo muy suyo, con una pasión secular que se apodera de sus venas y se respira en el aire. No se puede judgar, sólo sentirse afortunado por poder percibir algo tan antiguo de forma tan viva.


Añadir a Del.Icio.Us

En el autobús todos fuimos durmiendo (menos el conductor), y llegamos a Tozeur a las 7:00. Allí nos montamos en las calesas para ir a dar una vuelta por el magnífico oasis, mientras amanecía entre las palmeras y frutales. Cuando estábamos hacia la mitad del paseo, nos pararon y nos explicaron cómo funcionaba el oasis. También pudimos ver una demostración de cómo se recolectan los dátiles, dándole al chaval una propina por su graciosa exhibición, estuvo muy bien.Tras esta demostración podías comprar dátiles en caja, que no estaban muy baratos, ya que luego, si los quieres comprar sueltos, te salen a 3 TND/kg. Nosotros los compramos en la medina de Túnez a ese precio antes de venir, pero también allí en las tiendas de fuera del oasis los tienes a ese precio. Luego nos dejaron un rato paseando por el oasis y haciendo fotos hasta llegar otra vez donde se hallaban nuestros cocheros esperando. Nos habían recolectado unos ramilletes de jazmín real que nos costaron 1 TND. La vuelta, ya más despiertos, nos lo pasamos muy bien con el conductor, haciendo carreritas y gritando eso de: ¡venga Alonso!!.
Situado en el corazón de las Sierras del Norte de Extremadura, flanqueado por el Valle del Jerte al este, Las Hurdes y Granadilla al oeste, Plasencia al Sur y Sierra de Béjar al Norte, es atravesado por la carretera N-630 (Gijón-Sevilla) o Ruta de la Plata.









