El “Código da Vinci” fue el puntapié inicial para un renovado interés por la obra del gran Leonardo da Vinci. También se trata de un tornado que desató un vendaval de opiniones en contra y a favor de su teoría. Tan fuertes fueron los aires de este debate, que un periodista español divide a los habitantes del mundo en “quienes han leído el libro y/o visto la película” y “quienes se niegan rotundamente a hacerlo”.
Todo tema que interese a las masas es susceptible de convertirse en producto turístico. Basta una simple búsqueda para encontrar itinerarios por las fabelas de Brasil, el “María Antonieta Tour“, la “Venecia de Casanova” y otros inventos que varían en calidad, creatividad y veracidad. El “Código da Vinci Tour” ya existe, pero no lo reseñaremos aquí. Nos sirve de contraste frente a los verdaderos itinerarios turísticos temáticos del arte.
Estas rutas son ofrecidas por las agencias de viaje a cuentagotas, pues su preparación exige un conocimiento y una dinámica diferentes a las atracciones de temporada, que se esfuman luego del furor de un betseller o un éxito de taquilla. ¿Pero puede un itinerario turístico aportarnos experiencias que enriquezcan nuestra percepción de la obra de un artista del pasado, como por ejemplo Leonardo da Vinci? Me atrevo a decir que sí. Y aquí comparto mi experiencia con la ciudad de Vinci.



Añadir a Del.Icio.Us







Análisis Patocinado. Para todos los que estábamos buscando una manera rápida de encontrar viajes por Internet esto les caerá a pelo, y es que me hiceron llegar una url donde me encontré con esta pagina: “


